lunes, 12 de enero de 2015

PRÁCTICA DE AULA 5

PROPUESTA DE UN ESTUDIO PARA DESARROLLAR UN MODELO DE PREDICCIÓN DE C.E.R.

Como se ha descrito en la práctica de aula anterior, la conducta ecológica responsable (C.E.R.) hace referencia al conjunto de acciones que intencionalmente buscan contribuir a la protección de los recursos naturales o, al menos, a la minimización del deterioro ambiental (Grob, 1990).

El comportamiento pro ambiental podría ser considerado como un tipo de comportamiento pro social en el que no se recibe una recompensa inmediata tras el comportamiento realizado. El poder de la autoeficacia como reforzador intrínseco del comportamiento pro ambiental ha sido resaltado por De Young (2000) quien señala que no se debe asumir que porque las personas sepan qué hacer, deberían saber por qué deberían hacerlo y cómo desarrollar la conducta. La clave está en que cuando una persona se siente capaz de desarrollar una conducta experimenta una satisfacción intrínseca fruto del propio juicio de competencia que promueve la elección y generalización de nuevas conductas y el desarrollo personal. Estableciendo una relación con la revisión elaborada por De Young (2000), la motivación intrínseca sería la satisfacción de tener determinadas competencias y de realizar un consumo responsable mientras que la extrínseca se basaría en la satisfacción de mantener el sentido de comunidad. Ambas motivaciones pueden activarse dependiendo del tipo de actividades o comportamientos que hacen que la persona centre sus esfuerzos en conseguir una u otra meta en un momento determinado.

En esta línea también nos encontramos con Thompson y Barton (1994), quienes señalan que a pesar de nuestros valores a favor del medio ambiente, resulta difícil cambiar nuestras conductas, especialmente si implica sacrificio o incomodidades. Estos autores desarrollaron dos constructos para definir la actitud del individuo: antropocentrismo (actitud que se basa en la posición cualitativamente superior del ser humano en la naturaleza) y ecocentrismo (actitud que se basa en la igualdad del ser humano con los animales, es un intento de corregir errores del ser humano). 

Centrándonos más concretamente en esta práctica de aula y teniendo en cuenta lo mencionado, nosotros nos hemos centrado en gasto de la energía eléctrica. El mal uso de la energía es uno de los principales motivos por los que se ha alterado el equilibrio de la naturaleza y el planeta. La Tierra se está calentando; de hecho es más cálida que en los pasados mil años, tan sólo el siglo anterior la temperatura superficial aumentó 0.6 grados centígrados. La población en general puede hacer mucho; por ejemplo, usar focos ahorradores, los cuales sólo utilizan un cuarto de energía de la empleada por los convencionales; usar menos la lavadora y con cargas completas; reducir el tiempo de la ducha a 5 minutos e instalar una regadera con flujo bajo; poner el termostato a 18 grados en el día y 13 en la noche, etc.; la conservación de la energía es fundamental. Este tipo de conservación,  se refiere a los esfuerzos realizados para reducir el consumo de la misma, mediante una utilización eficiente de la energía, lo que se logra disminuyendo el consumo de energía y la reducción del consumo de fuentes de energía convencionales (petróleo, carbón, madera y gas natural). La conservación de energía puede resultar en un aumento del capital financiero, ambiental, la seguridad nacional, la seguridad personal y el confort humano. 

Con el objetivo de comprobar si el ahorro energético está fundamentado en motivaciones extrínsecas o intrínsecas, haremos uso de las siguientes variables:
  • Uso de la luz natural:
    • Suele haber luces encendidas en habitaciones que no estás.
    • Enciendes alguna luz antes de que anochezca.
  • Utilización de aparatos eléctricos: 
    • Deja enchufados aparatos eléctricos después de haberlos utilizado (batidora, cargadores del móvil o el portátil, planchas del pelo, secadores,…). 
    • Utiliza bombillas de bajo consumo.
    • Apaga los fogones de la cocina minutos antes de que esté hecha la comida. 
  • Mantenimiento de la temperatura de la vivienda:
    • Suele cerrar la puerta de la habitación en la que estás. 
    • Tiene las ventanas cerradas habitualmente.
Además, llevaríamos a cabo una pequeña encuesta estructurada  con preguntas muy concretas para conseguir una mejor medición  del gasto de energía real (metros cuadrados del hogar, número de residentes en el hogar, gasto que consta en la factura al mes [en kilovatios, no en euros], tipo de bombilla que usan [alógenas, de bajo consumo, LEDS, o incandescentes]).

Para complementar los resultados consideramos adecuado incluir ítems de la escala de valores de Schwartz. El Modelo de los Valores de Schwartz (1992) define los valores como las creencias sobre las metas de las personas y sirven como estándares que guían a la persona en su vida. Describen lo qué es más importante para la persona y forman parte de la identidad del individuo. Este modelo nos propone 10 valores (autodirección, estimulación, hedonismo, logro, poder, seguridad, conformidad, tradición, benevolencia y universalismo). Hay que destacar que los valores se clasifican según diferentes motivaciones que contrastan entre sí:
  • Apertura al cambio: estar preparado para nuevas ideas, acciones, experiencias.
  • Conservación: enfatiza la auto-restricción, orden, evitación del cambio.
  • Auto-engrandecimiento o promoción del yo: lograr los propios intereses.
  • Auto-trascendencia: superar el propio interés por el bien de los demás.



BIBLIOGRAFÍA 
  • Amérigo, M., & Aragonés, J. I. (Coordinadores); (2010). Psicología Ambiental (págs.78-83). Madrid: Pirámide. 
  • Vozmediano, L.; (2014). Apuntes Psicología Ambiental (tema 5).Donostia, Universidad País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS 
  • http://reme.uji.es/articulos/numero35/article5/article5.pdf
  • http://elbuenusodelaenergia.blogspot.com.es/2012/10/mal-uso-de-la-energia-electrica.html

PRÁCTICA DE AULA 6

EDUCACIÓN AMBIENTAL

Cuidar el ambiente es cuidar la vida. Con la celebración  de la Cumbre de Río  en 1992, la educación ambiental se define, desde la perspectiva del desarrollo sostenible, como el proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto  a todas las formas de vida. Tal educación afirma  valores y acciones que contribuyen  a la transformación humana y  social con el fin de conseguir  la preservación ecológica. También la educación ambiental  estimula la formación  de sociedades socialmente justas  y ecológicamente equilibradas, que establecen entre sí relaciones de interdependencia  y diversidad. La preocupación  por el gran problema ambiental  de la humanidad, el cambio climático y su dimensión social motiva el desarrollo  de uno de los hitos centrales, la Conferencia de Kyoto (1997), donde se adoptó el Protocolo  que desarrolla el Convenio  Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.

La educación ambiental tiene diversos objetivos. Uno de los catálogos  de objetivos  de la educación ambiental  más aceptados  entre los expertos  es el producido  por el Seminario Internacional  de Educación Ambiental  celebrado en Belgrado  en 1975, en el que se incluyen:
  • Toma de conciencia. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que adquieran mayor sensibilidad  y conciencia del medio ambiente en general y de los problemas conexos, y a mostrarse sensibles a ellos.
  • Conocimientos. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir una comprensión básica  del medio ambiente en su totalidad.
  • Actitudes. Ayudar a las personas y a los grupos sociales  a adquirir valores sociales.
  • Aptitudes. Ayudar a las personas y a los grupos sociales  a adquirir las aptitudes necesarias  para resolver los problemas ambientales.
  • Capacidad de evaluación.  Ayudar a las personas y a los grupos sociales a evaluar las medidas y los programas  de educación ambiental  en función de los factores ecológicos, políticos, ecológicos, sociales, estéticos y educacionales.
  • Participación. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que desarrollen su sentido de la responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención  a los problemas del medio ambiente.

Es transcendental llevar a cabo programas de educación ambiental para promover cambios conductuales en las personas para conseguir vivir en un planeta lo más libre de daños ecológicos posible. Desde mi punto de vista, La educación tiene que iniciarse lo más pronto posible ya que de esta manera, si los niños son capaces de identificar y solucionar problemas ambientales en edad temprana, podrán continuar con ello en la edad adulta y ser capaces de tomar decisiones, dando posibles respuestas a la problemática que tenemos en la actualidad. Además es imprescindible que los niños se sensibilicen con el medio y cojan hábitos sostenibles ya que el concepto de Desarrollo Sostenible les afecta a ellos y tendrán que ser capaces de racionalizar sus recursos para no comprometer los de futuras generaciones. Por ello, a continuación expongo un esbozo  de lo que podría ser un programa de educación ambiental   dirigido a los más pequeños, para promover C.E.R.:
  • Título: “Salvemos el Planeta”
  • Destinatarios: niños y niñas de entre seis y doce años de edad que participan en un campamento de verano de veinticinco días de duración, puesto en marcha por el Ayuntamiento.
  • C.E.R. que se pretenden promover:
    • Explicar a los niños los efectos negativos que provoca el mal uso de los recursos del planeta y conseguir que sean conscientes de ello.
    • Aprendizaje de conductas para el uso responsable del agua ("el agua que tires hoy, es el que vas a necesitar mañana”); del reciclaje (“proceso donde materiales de desperdicio son recolectados y transformados en nuevos materiales que pueden ser  utilizados o vendidos como nuevos productos o materias primas”) y enseñanza de sus beneficios; de la energía (ahorro de la energía en el hogar), de la energía solar y eólica; del mantenimiento de los seres vivos del bosque (plantas, árboles,…).
    • Mantenimiento de las conductas ecológicas aprendidas.
  • Objetivos concretos
    • Concienciar a los pequeños de los problemas ambientales y mostrarse sensibles ante ellos.
    • Fomentar interés en la participación y mejora del medio.
    • Desarrollar la capacidad de los pequeños de informarse acerca de cosas que no saben del medio que les rodea.
    • Ampliar los conocimientos del entorno próximo, llevando a cabo actividades relativas a la Energía, Paisaje, Aire, Agua y la Vida Silvestre.
La finalidad última sería que los niños hayan aprendido a llevar a cabo las conductas sostenibles adecuadas.
  • Variables predictoras de la C.E.R.: información concreta y compromiso personal.
  • Actividades que permiten trabajar sobre esas variables: entre otras, las actividades que se pretenden llevar a cabo serían:
    • Construye tu propio invernadero.
    • Construye tu propio termómetro.
    • Construye tu propia base terrestre.
    • Vamos a plantar árboles.
    • Construye tus propias papeleras de reciclaje.
  • Evaluación: durante el campamento, los niños escribirán cada noche en un diario (facilitado por los monitores del campamento), tanto las actividades que han realizado cada día como los conocimientos que han ido adquiriendo, y el último día, los monitores recogerán esos diarios y realizarán una actividad especial: formarán grupos entre los niños y llevarán a cabo un concurso de preguntas a cerca de las actividades que han estado llevando a cabo y de los conocimientos que han ido impartiendo entre los pequeños. De esta manera podrán confirmar que los niños han ido adquiriendo las competencias esperadas.

La Educación Ambiental puede ser vista como una actividad divertida para los niños, procurando que adquieran conocimientos sobre su entorno y aprendan a respetarlo para que en un futuro sean capaces de gestionar de la mejor manera sus actividades para que éstas sean menos perjudiciales para el medio ambiente. Pero no debemos olvidar, que para que estas conductas perduren en el tiempo, tanto los padres como los colegios, tienen la responsabilidad de seguir fomentando la educación de los niños ayudándoles a comprender el medio ambiente y realizando actividades como las planteadas en el programa.



BIBLIOGRAFÍA 
  • Amérigo, M., & Aragonés, J. I. (Coordinadores); (2010). Psicología Ambiental (págs.335-351). Madrid: Pirámide. 

PÁGINAS WEB CONSULTADAS 
  • http://www.magrama.gob.es/es/ceneam/
  • http://www4.ujaen.es/~spuertas/Private/Tema%209.pdf



PRÁCTICA DE AULA FINAL

ANÁLISIS DE UN CASO REAL DESDE UNA PERSPECTIVA AMBIENTAL (Y MULTIDISCIPLINAR) 

En primera instancia, aclarar que el artículo que he escogido para la realización del análisis de caso es el siguiente: “Expertos advierten a países de planear la migración en función del cambio climático”, disponible en el Anexo III, responde a las perspectivas de la psicología ambiental, la psicología de la multiculturalidad, la psicología política y la psicología psicosocial.

"Las catástrofes naturales desplazan a 10 veces más personas que todos los conflictos y guerras en el mundo juntos", palabras de Jan Egeland, jefe del Consejo Noruego de Refugiados, que dirige el Centro de Vigilancia de Desplazamientos Internos (IDMC) en Ginebra. Las catástrofes naturales se definen, desde el ámbito de la psicología ambiental, como crisis que afectan a toda una comunidad, ante la cual se necesita ayuda externa y que provoca la destrucción de las estructuras sociales. Debido a causas antropogénicas, el número de desastres naturales se ha multiplicado por cuatro en las últimas décadas, dejando una media de 25 millones de desplazados anualmente, siendo los huracanes, las inundaciones o los terremotos, los desastres naturales que mayores consecuencias inmediatas tienen sobre la población. Por otra parte, una definición clásica, ampliamente aceptada y que se centra en los efectos sociales más que en las características ambientales de la catástrofe, es la propuesta por Fritz (1961), que la describe como “cualquier hecho agrupado en el tiempo  y en el espacio, en el que una sociedad o una parte relativamente autosufiente  de la misma, vive un peligro severo, pérdidas humanas y materiales, y en el que la estructura social  se rompe y la realidad de todas o algunas  de las funciones esenciales de la comunidad se ve inhabilitada”.

Como bien se afirma en el artículo, “las previsiones de los principales climatólogos aseguran que el aumento del nivel del mar, las olas de calor, las inundaciones y sequías relacionadas con el calentamiento global probablemente obliguen a millones de personas a desplazarse fuera de peligro, y algunos no podrán volver”. En la actualidad, los expertos aseguran que la población que debe abandonar su lugar de origen por problemas generados por las catástrofes naturales, es superior a los desplazados por conflictos bélicos, causas políticas o socioeconómicas. A este nuevo tipo de migrantes se les conoce como “desplazados ambientales” y la razón de su desalojo se explica por el resultado devastador que un fenómeno natural tiene sobre su territorio habitual de residencia. La localización de un asentamiento humano en una zona de riesgo  o donde se acontecen episodios naturales extremos, puede traer consigo daños irreversibles para las viviendas, las infraestructuras o los equipamientos, dejando, muchas veces, una única vía de salida a sus habitantes: la migración (“los datos del IDMC muestran que 22 millones de personas se desplazaron en 2013 a causa de acontecimientos extremos, encabezados por el tifón Haiyan en Filipinas, tres veces más que el número de desplazados por los conflictos. En muchos otros años, el ratio era mucho más amplio”).

Ahora bien, el problema es políticamente sensible en un momento en que la austeridad económica contiene la generosidad de los gobiernos receptores y mientras el sentimiento antiinmigración crece en muchos países, especialmente en Europa. Los gobiernos necesitan planificar mejor la creciente migración a causa del cambio climático. Uno de los efectos más severos que nos podemos encontrar es la migración forzosa, movimiento de población fuera de su lugar de origen o de residencia habitual, de carácter temporal o permanente y por lo general a gran escala, que tiene un carácter involuntario, es decir, es motivado por la presión o amenaza de factores externos actuando aisladamente o en conjunción. De acuerdo con Speare: “en el sentido más estricto, la migración puede ser considerada como involuntaria sólo cuando una persona es físicamente transportada de un país y no tiene ninguna oportunidad de escapar de los que la transportan. Migración en circunstancias de peligro personal, incluso con la amenaza inmediata a la propia vida, contienen un cierto elemento voluntario, siempre hay una opción para escapar a otra parte del país, esconderse o permanecer en el país con la esperanza de evitar la persecución”

También debemos añadir que las respuestas ante las catástrofes naturales se caracterizan por el estrés y la resiliencia. Las catástrofes provocan ansiedad y depresión, además de un conjunto de síntomas específicos que se han unificado  en el denominado síndrome de estrés postraumático (PTSD). Muchas de las reacciones y efectos  que presentan las comunidades  afectadas, y que a menudo se describen en términos de síntomas o problemas psicológicos, pueden ser problemas frecuentes  frente a situaciones anormales. Tras sufrir terremotos, huracanes o inundaciones se constató que la presencia del conjunto de síntomas del estrés postraumático tiene una incidencia entre 1% y el 14% sobre la población afectada. Con respecto a la resiliencia, decir que es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad. Su frecuencia de respuesta  es más elevada (entre el 35% y 55%) que la del trastorno crónico (entre el 10% y el 30%), el demorado (entre el 5% y el 10%) y el de la recuperación (entre el 15% y el 35%).

Los desastres naturales tienden a aumentar en número, lo cual implica que exista mayor demanda de ayuda que oferta para el restablecimiento de las comunidades afectadas. Hay una fuerte tendencia a las intervenciones centradas en las personas (enfoques comunitarios). Los modelos basados en este tipo de intervención buscan empoderar a los individuos y a las comunidades afectadas por los desastres, con el fin de que puedan integrarse a las actividades de ayuda y desarrollo promovidas por profesionales e instituciones. Se encontró una fuerte tendencia a orientar la intervención psicosocial hacia las potencialidades y hacia la participación comunitaria. Además, en este campo, nos encontramos con una trayectoria que muestra las siguientes fases en relación a las catástrofes naturales:
  • La fase previa. Normalmente existe una  fase de estado previo que se caracteriza por el grado de preparación de las autoridades y de la comunidad para afrontar la catástrofe. Este momento tendría también  un carácter educativo, donde se trataría de favorecer una cultura preventiva. En la fase previa al impacto del hecho negativo, y en sus primeros momentos, es muy frecuente que las autoridades  nieguen o minimicen la amenaza.
  • La fase de alerta. Está delimitada entre el anuncio del peligro  y la aparición de la catástrofe. Este periodo se caracteriza por señales de alerta  que dan lugar a un estado  de ansiedad útil, es un tiempo para tomar en consideración las medidas de protección. Sin embargo, esta fase es gestionada sin instrucción e informaciones precisas, puede dar lugar a la propagación de rumores.
  • Las fases de shock y reacción. La fase se shock, breve y brutal, corresponde a una alteración afectiva, sensación de irrealidad, suspensión de las actividades cotidianas y desconcentración de la atención. Según las investigaciones longitudinales sobre las respuestas a catástrofes como la erupción de un volcán inmediatamente después del shock se produce una fase de reacción, que dura normalmente 2 y 3 semanas tras del hecho. En ella se observa  alta ansiedad, intenso contacto social y pensamientos repetitivos sobre lo ocurrido, así como la aparición de conductas  adaptativas de ayuda. Es frecuente que, inmediatamente después del impacto, la gente se movilice.
  • Fase de adaptación y reconstrucción. Alrededor de dos meses después de la catástrofe, se da una fase de adaptación, que se caracteriza por actividades  de organización social y reconstrucción de la vida cotidiana. En este periodo la gente tiene que aprender a vivir con una cierta normalidad y reconstruir sus proyectos vitales a pesar del impacto de la situación vivida. Hay cuatro aspectos clave  desde el punto de vista  de los afectados  que deben tenerse en cuenta, a saber: el proceso de duelo, el miedo frente a la incertidumbre del futuro, la sobrecarga por los trabajos de reconstrucción, y la superación de la condición de víctimas.


Por último, remarcar que, dentro de la psicología psicosocial, existe la denominada psicología comunitaria, la cual,  aborda y hace hincapié en la consecución de las siguientes directrices:

a)  La información sobre la realidad de la catástrofe  y sobre los esfuerzos  para restablecer la seguridad.
b) Re-establecer  y facilitar las actividades culturales y religiosas, en particular los ritos funerarios y actos religiosos.
c) Re-establecer y mantener tan pronto lo permita la situación  y los recursos, las actividades educativas y recreativas, formales e informales, de niños y adolescentes.
d)  Facilitar que los adolescentes y adultos participen  en actividades  concretas, con un interés común, como puede ser la colaboración en las tareas de rescate.
e) Posibilitar que las personas aisladas, viudos, niños separados de sus padres y huérfanos, ancianos, o que se han quedado sin familia, tengan acceso a actividades que les permitan  insertarse  en redes sociales.
f)   Agilizar, cuando sea posible, la reunificación de las familias y comunidades.
g)  Por último, la comunidad debe de ser consultada con respecto a las decisiones sobre donde ubicar los locales religiosos, las escuelas, los centros de salud y los puntos de abastecimiento.


PÁGINAS WEB CONSULTADAS
  • http://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN0KH1M720150108?sp=true (Artículo base del análisis del caso)
  • http://www.pensandoelterritorio.com/desastres-y-catastrofes-naturales-la-causa-de-los-desplazamientos-y-las-migraciones-del-futuro/ 
  • http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/derechosdelanaturaleza/articulos/temacentral/Gomez.pdf
  • file:///C:/Users/Airi/Downloads/Dialnet-ModelosDeIntervencionPsicosocialEnSituacionesDeDes-4865184.pdf


SEMINARIO 1

REFLEXIÓN SOBRE EL ESPACIO PÚBLICO Y LOS MODELOS DE CIUDAD 

Como hemos venido viendo, es evidente que existe una relación entre la psicología ambiental y la disciplina arquitectónica; ambas persiguen, entre otros fines, la búsqueda  de unos indicadores urbanísticos de calidad. La psicología ha ayudado en muchos momentos a la arquitectura a autodefinirse, a conocer las características de cada momento cultural y a prever las consecuencias del diseño. Las propiedades colativas (novedoso, sorpresivo, privado y conflictivo) del ambiente, nos proporcionan información pertinente para ofrecernos experiencias y conocimiento clave para entender en espacio. Un ejemplo de la cohesión entre estas dos disciplinas se puede observar en la evolución ideológica que ha ido desarrollando la ciudad de Nueva York, la transformación que ha sufrido al pasar de una perspectiva centrada en  la modernización a otra basada en la interrelación social de las ciudades.

Robert Moses (1888-1991), fue la persona más importante en la configuración física del Nueva York moderno, y tuvo un papel similar al que Haussamann  tuvo en el París de sus tiempos. Moses no tuvo cargos políticos pero su influencia en las órbitas del poder fue inmensa. Fue Comisionado de Parques (1934-1960) y presidente de la Autoridad de Túneles y Puentes de la ciudad (1946-1968). En una ciudad como Nueva York, con sus particulares procedimientos de planificación urbana, Moses fue, durante más de 30 años, el auténtico director del planeamiento de la ciudad. Tenía una fe ciega en el futuro y en el concepto de modernidad, por ello, comenzó reformando parques y equipamientos dotacionales. Sin embargo, con la llegada del automóvil y su rotundo éxito, Moses se aventuró en la denominada movilidad de la ciudad, comenzando por la creación de los parkways (conectar parques  a través de vías  para el tráfico automotor, es decir, rutas recreacionales que conectan parques lineales, como el West Side Improvement, para el frente oeste de Manhattan sobre el río  Hudson). Como afirma el artículo, sin ir por la vía democrática,  tenía el poder y el dinero  para decir el futuro urbano de esta ciudad, a través, por ejemplo, del peaje del puente Triborough, nudo de tráfico conector entre Manhattan, Queens y el Bronx, y principal mina de oro del sistema del arquitecto. Moses, desde mi punto de vista, estaba perdiendo el control, en su maqueta de cómo sería la ciudad de Nueva York mostraba el automóvil como centro  de todas las propuestas, autopistas, puentes, vías segregadas, etc… Con la construcción de la Cross Bronx Expressway en 1952, Moses no se daba cuenta de que solo veía el problema de la movilidad y los flujos, pero no las problemáticas que generaba el automóvil.

Al ver el descontrol que mostraba el arquitecto comenzaron a aparecer las primeras movilizaciones sociales debidas, así lo creo yo, al estrés y a la impotencia que debían sentir los ciudadanos al ver que su ciudad iba a estar rodeada por carreteras que no dejarían ver ni el sol, ni el cielo, ni las estrellas; un terreno sin espacios verdes ni elementos restauradores, conllevando la consecuente percepción negativa de la construcción de infraestructuras. Cuando Moses posó su dedo destructor sobre Manhattan, fue cuando la gente se empezó a manifestar de forma generalizada; ya no son solo los vecinos del barrio sino la comunidad en general, porque la obra afectaba a la identidad de la ciudad en su totalidad.

En defensa de Moses, se podrían añadir las siguientes palabras: “si bien durante años fue visto como un demonio destructor, no hay que olvidar que los máximas auspiciantes de esa modernidad eran las políticas federales de suburbanización y de aliento al uso del automóvil, lo cual nos lleva a preguntarnos si Robert Moses no fue “solamente” un instrumento de esas políticas y de las preferencias culturales que gobernaban la época.”

Por otro lado, nos encontramos con Jane Jacobs (1916-2006), periodista de profesión que criticó duramente las prácticas de renovación urbana de los años cincuenta del siglo XX en Estados Unidos, cuyos planificadores asumían modelos esquemáticos ideales que según ella condujeron a la destrucción del espacio público; reivindicaba un cambio de orientación en la planificación urbana del momento, basada en proyectos de renovación e ingeniería. Según la periodista, con Robert Moses y la ideología del capital, el dinero fue dirigido a la construcción de autopistas, ciudades fragmentadas, barrios sin calles y ciudades dormitorio, provocando que las calles de la ciudad de Nueva York simbolizaran un espacio sucio, poco atractivo y obsoleto, tal como afirma el artículo.

Por eso, Jane Jacobs se opuso a este urbanismo ortodoxo tratando de requerir la vida cotidiana y el dinamismo a las, reivindicando a su vez el movimiento perpetuo, los complejos y triviales encuentros en la calle, las identidades vecinales y la conservación de lo antiguo frente a lo nuevo (“el arte de formar una ciudad y compararlo con la danza. Pero no una danza de precisión y uniforme en la que todo el mundo levante la pierna al mismo tiempo, gire al unísono y haga la reverencia en masa, sino a la manera de un enredado ballet en el que cada uno de los bailarines y los conjuntos manifiestan claramente sus elementos distintivos, que, como milagrosamente, se dan vigor y densidad mutuamente, componiendo entre todo un conjunto armónico y ordenado. El ballet de las aceras de una ciudad nunca se repite a sí mismo en un mismo lugar, es decir, no repite la representación como en una gira; incluso en un mismo y único lugar; la representación está llena de improvisaciones.” [J. Jacobs, Muerte y vida en las grandes ciudades]).

Dese mi punto de vista, este movimiento urbanístico reivindicativo iniciado por la periodista era necesario para conseguir dar un giro radical al pensamiento de construcción de Moses, obsesionado por la construcción de autopistas, puentes, etc, dirigidas únicamente a la circulación del automóvil, sin tener en cuenta cómo estaba afectando a los ciudadanos de Nueva York y a la identidad de la propia ciudad. 

En definitiva, Jane Jacobs  significó: “protesta con argumentos, compromiso y calle”.

Por último, y haciendo alusión a la segunda parte del debate, mencionar que, en mi provincia existe un barrio, el barrio de Santo Tomás, marcado por el ruido, el hacinamiento y la inseguridad nocturna. Es una zona en donde circulan un número masivo de coches desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde, esto provoca estrés en los ciudadanos y residentes debido al insoportable ruido de los vehículos y a la contaminación que produce la gasolina, la cual se concentra en ese espacio. Todo ello se ve intensificado por la actividad industrial que hay cerca de la zona. Desde mi punto de vista la planificación urbana en esta área en concreto fue pésima; opino que deberían de construir una acera peatonal y una carretera adicional que bordeara el barrio, de este modo, se reduciría, en primer lugar los grandes atascos de automóviles, al mismo tiempo se reduciría la contaminación acústica y el hacinamiento, conllevando una disminución de las conductas agresivas y el estrés que provoca a los transeúntes. Además, añadiría más farolas por las calles para reducir la sensación de inseguridad, y no obviaría la necesidad de participación o cooperación entre la Administración y la sociedad civil para tener en cuenta todas las perspectivas, y la transcendente necesidad de incorporar espacios restauradores.

(El artículo de la práctica está disponible en el Anexo IV)




BIBLIOGRAFÍA
  • Vozmediano, L.; (2014). Apuntes Psicología Ambiental (tema 4).Donostia, Universidad País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS 
  • http://www.arquitecturaviva.com/es/Info/News/Details/1947
  • http://egela.ehu.es/pluginfile.php/75806/mod_resource/content/1/Seminarios/Lectura_modelos_de_ciudad_NEW_YORK.pdf


SEMINARIO 2

SEMINARIO: SMART CITIES

La smart city o la también denominada ciudad inteligente es aquella ciudad que aplica las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) con el objetivo de proveerla de una infraestructura que garantice: un desarrollo sostenible, un incremento de la calidad de vida de los ciudadanos, una mayor eficacia de los recursos disponibles, y una participación ciudadana activa. En definitiva, estas ciudades inteligentes  son ciudades  sostenibles económicamente, socialmente y medioambientalmente. La smart city nace de la necesidad de mantener una armonía entre estos aspectos.
Un ejemplo claro de este tipo de ciudades es Barcelona, considerada 1ª samrt city del estado español (IDC Corporate US., 2012), 4ª de Europa (CO. EXIST., 2013); 10ª del mundo (CO. EXIST., 2011). Las razones por las que esta ciudad es considerada una smart city son sus innumerables proyectos, de entre los cuales, voy a destacar los siguientes:
  • Servicio teleasistencia. El Ayuntamiento de Barcelona presta actualmente el servicio de manera gratuita a más de 70.000 personas. Es una ayuda de atención domiciliaria que permite mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores, con discapacidad o dependencia que viven o pasan muchas horas solas en su domicilio. El servicio está activo las 24 horas del día, los 365 días del año.
  • Vehículo eléctrico. Este medio de transporte es energéticamente más eficiente y genera menos contaminación. La ciudad apuesta por el vehículo eléctrico como impulso económico para reactivar la industria automovilística del área metropolitana, crear puestos de trabajo y capitanear internacionalmente el sector.
  • Semáforos inteligentes. El primer dispositivo se ha diseñado a fin de facilitar el cruce de calles a las personas ciegas y reducir la contaminación acústica, que puede molestar a los vecinos. Se trata de un pequeño mando que, cuando se acciona al llegar al semáforo, hace que este se active en versión audio, de modo que emite un sonido en el momento en que se pone verde que se mantiene solo durante unos minutos, los necesarios para que la persona cruce la calle.
  • Caminos escolares. Se trata de un programa educativo que promueve que los niños y las niñas recorran el camino de ida y vuelta de la escuela de manera autónoma y segura, a la vez que conocen el barrio y mejoran su capacidad de orientación. Los caminos escolares son proyectos participativos que forman parte de las políticas de sensibilización y educación vial, que apuestan por una nueva cultura de la movilidad que prioriza la calidad de vida y el respeto al entorno tanto ambiental como social. Están dirigidos a los niños escolarizados y también a sus familias, a las escuelas (en su implantación en los programas curriculares y la representación dentro del AMPA), al barrio (tenderos, vecinos, entidades y asociaciones) y a otros agentes municipales  policía municipal, etc.), ya que los implica a todos ellos en la responsabilidad como agentes educativos.
  • Nueva red de bus. Una smart city tiene que tener una red de bus smart, y eso quiere decir 'fácil de entender', 'intuitiva', 'más rápida' y 'conectada', a fin de que las personas usuarias ganen tiempo y puedan moverse por la ciudad de forma sencilla y sostenible. Y todo ello, además, incorporando mejoras en la tecnología que consigan que esté dirigida de la forma más eficiente: semáforos preferentes, intercambiadores, información dentro del autobús y en las paradas, y una gestión inteligente para mejorar la velocidad, la frecuencia y la cobertura en toda la ciudad y optimizar los recursos a partir de las necesidades de las personas. Por todo ello, Barcelona ha apostado por una nueva red de bus trazada con líneas verticales, horizontales y diagonales, de la que, si te mueves habitualmente en este transporte público, ya debes de estar informado y cuyas mejoras respecto a la antigua seguro que has apreciado. 
  • Barcelona Wifi. Barcelona WiFi es el servicio ofrecido por el Ayuntamiento de Barcelona, que permite que te conectes a internet desde gran parte de la vía pública. Los puntos de acceso están ubicados en el interior de 193 equipamientos municipales y en 276 puntos en la calle, sumando un total de 461 puntos y conformando la red wifi pública ciudadana y de libre acceso más grande del Estado, y una de las más importantes de Europa. 
  • Mapa Barcelona+Sostenible. Es un mapa virtual interactivo, además de una red social, que quiere dar a conocer las iniciativas y lugares de interés con valor ambiental y social de la ciudad. Una herramienta participativa que pretende recoger las iniciativas, recursos y experiencias que puedan interesar a la ciudadanía. Esta información puede ser de utilidad para consultar, por ejemplo, la situación de comercios, servicios y empresas sostenibles, instalaciones ambientales, refugios de fauna y flora en la ciudad, etcétera. 
  • Smart City Campus. El Smart City Campus tiene la voluntad de concentrar empresas, centros tecnológicos y de innovación, universidades y otros agentes relacionados con la tecnología y la innovación urbana para promover sinergias, generar espacios de cocreación (incubadoras, laboratorios) y bancos de pruebas para soluciones urbanas. 
  • Plan BUITIS. Se trata de solares de titularidad municipal sin previsión de construcción a corto plazo. El plan se dirige a entidades públicas o privadas sin ánimo de lucro, a las que se cede su gestión por una duración máxima de tres años. BUITS da una utilidad provisional que ayuda a recuperar, adecuar y potenciar estas zonas como puntos de convivencia del barrio. La mayor parte de los proyectos ganadores son huertos urbanos, algunos de los cuales se destinarán a ayudar a personas en riesgo de exclusión social.

Los estudios prevén  que para el año 2050 un 85% de la población mundial vivirá en ciudades. Este hecho hace que en las siguientes décadas los núcleos urbanos tengan que afrontar un número creciente de problemas asociados a este hecho, como son el abastecimiento energético, las emisiones de dióxido de carbono, la planificación del tráfico automovilístico, la  provisión de bienes y materias primas, la prestación de servicios sanitarios y de seguridad a todos quienes residan en estos enormes y hacinamientos de la población, entre otros.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, las posibilidades que veo al modelo smart city como sistema de gestión de la vida urbana, son bastante positivas ya que ayudaría a la conservación del medio ambiente (incluso lo mejoraría) y al desarrollo sostenible. Además, conllevaría el paso a un desarrollo económico sostenible, a una buena gestión de los recursos naturales  a través de la acción participativa, a un compromiso  con el entorno, los elementos arquitectónicos de vanguardia, y donde las infraestructuras están dotadas de las soluciones tecnológicas más avanzadas para facilitar la interacción del ciudadano con los elementos urbanos, haciendo su vida más fácil. No obstante, el hecho de vivir en una sociedad frenada por la profunda crisis económica, retrae e incluso impide el paso a la construcción de estas ciudades inteligentes.

BIBLIOGRAFÍA
  • Amérigo, M., & Aragonés, J. I. (Coordinadores); (2010). Psicología Ambiental (págs.247-253). Madrid: Pirámide.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS
  • http://smartcity.bcn.cat/es
  • http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-ciudades-piensan/1319720/
  • https://www.youtube.com/watch?v=qesu8G6Gwzo&list=PL3D6622793E1825F8
  • http://www.plataformaurbana.cl/archive/2009/04/03/symbiocity-como-los-suecos-estan-haciendo-que-sus-ciudades-sean-sustentables/


PRÁCTICA DE CAMPO

EVALUACIÓN POST-OCUPACIONAL DEL CENTRO CARLOS SANTAMARÍA (BIBLIOTECA CAMPUS)

La construcción lleva el nombre de Carlos Santamaría en recuerdo al matemático, filósofo, meteorólogo, euskaltzale y pacifista donostiarra. Santamaría, Doctor Honoris Causa por la UPV/EHU en 1992, fue consejero de Educación del Consejo General Vasco y su apoyo al desarrollo del Campus de Gipuzkoa fue decisivo. Su apoyo fue decisivo en el desarrollo del Campus de Gipuzkoa. El edificio cuenta con una superficie construida de 16.600 m2 sobre rasante y fue diseñado por el arquitecto Ander Marquet.

Además, está estratégicamente ubicado entre el Centro Ignacio María Barriola y el propio Vicerrectorado del Campus de Gipuzkoa. También es característico por ser referente  en investigación en las áreas de las Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades, y en enseñanza, aprendizaje cooperativo y dinámico. No hay que obviar que también alberga la Biblioteca del Campus, así como nuevos recursos y servicios (aulas de aprendizaje, servicio de calidad, laboratorio de idiomas, taller de recursos para la docencia y aprendizaje, etc.). En este centro universitario se ubican también las sedes de Institutos, Cátedras y Grupos de Investigación, en las áreas de las Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades.

El centro cuenta con cuatro servicios (el Servicio de Asesoramiento Educativo; el Servicio de Calidad y Evaluación Institucional; la Biblioteca del Campus de Gipuzkoa; y el Laboratorio de Idiomas); y varios espacios importantes (Auditorio "Antonio Beristain"; Sala "Andrestegi" (Exposiciones); y 4 Aulas y 6 Salas, ubicados en la Planta 0, con el siguiente equipamiento: sistema audio-video, pizarra digital videoconferencia).

Desde un punto de vista arquitectónico, el centro abarca tres grandes características:
  • El edificio se concibe como un gran contenedor, configurado a partir de un trazo espontáneo siguiendo la curvatura natural de la parcela. El trazo que es el muro contenedor de los dos bloques ordenados según el norte y el sur, acusa un vértice en el acceso principal del edificio.
  • La fachada principal es una envolvente curva de hormigón autocompactable blanco concebida y construida como una piel independiente. Estructuralmente autoportante no participa de la estructura del resto del edificio del cual está separado en todo su desarrollo.
  • La división del edificio en dos bloques crea un jardín privado interior. Es un espacio tranquilo, accesible para el paseo, la lectura y la reunión de grupos, iluminado siempre desde el sur y desde el norte, un contrapunto exterior al ruido urbano, en el interior del edificio.

Desde un punto de vista ambiental, es importante destacar  la puesta en marcha del “EKOSCAN” (metodología cuyo objetivo es establecer acciones para la prevención de la generación de residuos, emisiones y vertidos y para un uso más eficiente de las materias primas, las materias auxiliares, el agua y la energía). Es  preponderante porque el centro Carlos Santamaría ha aplicado esta metodología y, como consecuencia de ello, se han realizado una serie de acciones que han permitido mejorar el impacto medioambiental en esta zona. Caben destacar algunas acciones como: sustitución del papel blanco por papel reciclado, colocación de bandejas en zonas de impresión  comunes  y despachos para depósito del papel usado, retirada de toallitas de papel secamanos en los baños, sustitución de 50 lámparas halógenas por LED en baños, colocación de 34 detectores de presencia  y un sensor de luminosidad, reducción de horario de encendido en distintas zonas, rebajar el precio de la máquina de vending en el consumo sin vaso, etc. Además, han llevado a cabo un programa de sensibilización ambiental, aportando: información a todo el personal mediante correo electrónico sobre el proceso Ekoscan y pautas para reducir, reutilizar y reciclar papel y consumo de tóner; campaña de difusión de buenas prácticas mediante carteles y plasmas en Biblioteca; colocación de carteles de buenas prácticas en baños, etc.

Con todo ello han logrado  reducir el consumo energético (85.611 Kw) y las emisiones de CO2 (37.669 Kg); el ahorro económico estimado es de  13.697€.

Ahora bien, teniendo en cuenta la información aportada sobre el Centro Carlos Santamaría, pasaré a exponer mi evaluación post-ocupacional sobre el mismo, es decir, evaluaré el grado en que los ambientes pueden facilitar el desarrollo de planes o la satisfacción de necesidades del individuo o el grupo, teniendo en cuenta dos puntos clave:

1. Factores socio-culturales

Pluralidad socio-cultural: nos dimos cuenta durante la visita al centro de que todos los trabajadores hablan, como mínimo, dos idiomas con bastante fluidez y soltura; además, no se observa en ninguno de los pasillos símbolos religiosos o patrióticos, esto demuestra neutralidad, la pura división entre la educación con respecto a la iglesia y a las ideologías políticas.

Facilitación de espacios sociales: las únicas zonas de descanso que encontramos en el recinto son, desde mi punto de vista, escasas y están mal situadas, sin obviar que los asientos son de lo más incómodos. Dichas zonas se encuentran justo en la entrada, provocando una evidente contaminación acústica y, además, suele hacer frío en ese espacio. Todo ello perjudica a los estudiantes que intentan desinhibirse un poco de los estudios y  que buscan reducir el estrés. En definitiva, nos topamos con espacios sociales totalmente sociófugos.

Apropiación del espacio, privacidad, satisfacciones de carácter ergonómico: como pudimos observar, aunque los espacios diseñados para reuniones grupales son bastante mejores en todos los aspectos (luminosidad natural, ruido, tamaño, etc.) que los despachos individuales, los primeros siguen sin cumplir los requisitos mínimos necesarios para el aislamiento sonoro. En otras palabras, se pueden escuchas las conversaciones de los despachos vecinos.

Participación de los usuarios en el ciclo de vida del edificio: durante la visita, la profesora nos informó sobre la existencia de un buzón de sugerencias, aunque éstas no son atendidas por los trabajadores de este edificio.

Es importante hacer hincapié en el hecho de que se deberían tener en cuenta, a la hora de construir este tipo de edificios, factores como la luz (natural y artificial), la temperatura, el sonido, el ruido, el color, el espacio,  la ergonomía, etc., ya que todos ellos, afectan al rendimiento de las personas a la hora de trabajar.  Por ejemplo, Martínez  y Pallarés (1991), destacan la importancia que tiene para los empleados  de oficina la luz natural, aprovechando la existencia de grandes ventanas  exteriores  que posibilitan la comunicación exterior; según Holman (1991),  el ruido es aquel sonido que no se quiere escuchar  y por lo tanto puede repercutir negativamente  en el quehacer cotidiano  del trabajador, considerándolo un elemento de contaminación ambiental; Wexner  (1954) explica que los colores se asocian con un estado de ánimo concreto, los colores que se encuentran  del lado rojo del espectro  se consideran calientes, excitantes,  los del lado verde y azul son frescos, tranquilizadores,  las personas se mueven con mayor  rapidez y hablan  con mayor animación  en un ambiente en el que predomina el color rojo; algunos investigadores han demostrado que la sola presencia de otras personas  aumenta el rendimiento  al menos en tareas simples,  la oficina abierta facilita  la supervisión, pero también reduce la privacidad del supervisor, por lo tanto,  quienes realizan las supervisiones están más satisfechos  en las oficinas de distribución tradicional (Carloppio y Gardner, 1992).

2. Aspectos incluidos en el Physical and Architectural features Checklist (PAF)

Accesibilidad- Integración en el entorno urbano: el edificio de la biblioteca da una sensación de excentricidad e impresionismo.

Ayudas para accesibilidad- personas con minusvalías: si bien es cierto, durante la visita no hemos notado la existencia de accesos para minusválidos, cualidad que considero fundamental que exista en una biblioteca pública. Aunque sí que nos informaron de la existencia de ascensores para facilitar el desplazamiento de los minusválidos. Sin embargo, el mero hecho de no notar la presencia de esos accesos, tendría que dar pie a la incorporación de más accesos para minusválidos y de más tipos.

Confort, comodidad y atractivos físicos: el edificio refleja modernidad y así es percibido, pero el hecho de ser totalmente blanco da la sensación de que vas a entrar en un hospital. No cuenta con atractivos físicos, desde mi punto de vista claro, y como ya dije anteriormente, con respecto a la comodidad, los espacios sociales de descanso carecen de ella, pero las zonas de estudio están bastantes bienes diseñados y las mesas y sillas son cómodas.

Ayudas socio – recreativas: opino que hay  ausencia de elementos distractores en las zonas de estudio; aunque se podrían considerar elementos distractores las personas que están pasando continuamente por los pasillos de entre las mesas de estudio.

Ayudas de orientación: la biblioteca cuenta con numerosos carteles informativos que reflejan  los  recursos de los que dispone. 

Características de seguridad- medidas de vigilancia y prevención de accidentes: según la información obtenida, todo el campus está protegido por una empresa de seguridad privada. Por otra parte,  también existen detectores a la entrada para evitar el robo de libros o de cualquier otro material de la biblioteca.

Disponibilidad de espacio en relación a los usuarios: desde mi punto de vista, aunque la biblioteca cuenta con una sala de ordenadores bastante grande, una testoteca, y diversas salas para hacer trabajaos en grupo, considero que las zonas de estudio son insuficientes, y esto se puede observar cada año en época de exámenes, no hay sitio para todos.




BIBLIOGRAFÍA
  • Amérigo, M., & Aragonés, J. I. (Coordinadores); (2010). Psicología Ambiental (págs.184-200). Madrid: Pirámide. 

PÁGINAS WEB CONSULTADAS 
  • http://egela.ehu.es/pluginfile.php/75801/mod_resource/content/1/Centro_Carlos_Santamaria_cast.pdf
  • http://www.ehu.eus/es/web/gipuzkoa/carlos-santamaria-zentroa
  • http://www.ehu.eus/documents/1954527/3172543/Comunica+de+las+mejoras+medioambientales2014+DEF.pdf

VALORACIÓN PERSONAL

Cuando una piensa en psicología ambiental,  únicamente le viene a la cabeza “conservación del medio ambiente”. A lo largo de esta asignatura he aprendido  que esta disciplina abarca mucho más. Conservar el medio ambiente no solo es “reciclar y plantar árboles”, como desgraciadamente muchos piensan,  es ser verdaderamente conscientes de que cada uno de nosotros tiene que aportar su granito de arena para procurar conservar lo más limpio posible nuestro planeta, porque es nuestro,  y es nuestra responsabilidad hacerlo, es el futuro que les dejaremos a nuestros descendientes.

Como venimos diciendo, la psicología ambiental se basa en el estudio de la relación del individuo con el medio ambiente, dentro del cual, evoluciona. Las personas, por lo general, no son consecuentes con respecto a las consecuencias que puede traer consigo despreciar el entorno en el que viven. Son los pequeños actos, como tirar un cigarrillo sin apagar al suelo, utilizar el coche cuando se puede usar un medio más ecológico en distancias cortas, dejar el grifo encendido mientras te lavas los dientes, el uso de desodorantes de aerosol en vez de bolilla, tirar un envoltorio de plástico al contenedor de papel, encender una luz cuando puedes aprovechar la luz natural, etc., todos estos comportamientos  son los que provocan a la larga la aparición de efectos que deterioran el medio ambiente como son el agotamiento de los recursos naturales,  la contaminación de la atmósfera y el agua, la lluvia ácida, la desertización, las dificultades de reciclar, etc., y todos ellos,  con fuerte poder  catastrófico tanto a corto como a largo plazo.  Si es cierto que no solo somos nosotros, como seres individuales, los que más perjudicamos a nuestro mundo, sino que son las grandes empresas e industrias que provocan una muy preocupante contaminación atmosférica y del agua,  contaminación del suelo, contaminación radiactiva,  contaminación acústica, etc.

Pero esta asignatura no solo abarca este tema, sino que también profundiza en las dos grandes líneas de investigación de la psicología ambiental (psicología arquitectónica y psicología de la conservación), nos hace ver como percibimos y nos apropiamos de los espacios, nos hace darnos cuenta de la importancia que tiene la aplicación de espacios restauradores,  nos ha enseñado qué tipos de mapas cognitivos podemos crear en nuestra mente y cómo los representamos, también se ha hecho cargo de instruirnos en el comportamiento urbano, de la importancia de los hacinamientos; y lo más importante de todo, nos ha enseñado a reflexionara a cerca de lo valioso que es tener actitudes y creencias pro ambientales   y comportamientos ecológicos que ayuden al buen sostenimiento de un desarrollo sostenible adecuado.

Por último, y para terminar, quiero puntualizar que, como decían Thompson & Barton (1994) “a pesar de nuestros valores a favor del medio ambiente, resulta difícil cambiar nuestras conductas, especialmente si implica sacrificio o incomodidades”. Por ello, creo que tenemos la obligación moral de enseñar a nuestras próximas generaciones, desde pequeños,  porque, como reflejé en una práctica anterior, si los niños son capaces de identificar y solucionar problemas ambientales en edad temprana, podrán continuar con ello en la edad adulta y ser capaces de tomar decisiones, dando posibles respuestas a la problemática que tenemos en la actualidad. Además es imprescindible que los niños se sensibilicen con el medio y cojan hábitos sostenibles ya que el concepto de Desarrollo Sostenible les afecta a ellos y tendrán que ser capaces de racionalizar sus recursos para no comprometer a las generaciones siguientes.